martes, 9 de octubre de 2007

la puerta

Toc toc toc, la puerta hablo con un tono inquieto y apacible, a la vez, se produjo un momento de cruel silencio antes de que lanzara el sonido al viento, un momento donde las especies suspenden sus actividades primarias para observarse unas a otras y conversar con miradas de reojo y sonrisas de satisfacción. Pivotante, adquiere un solicitado movimiento por los corazones rotos y orgullosos, las admisiones son casi constantes en medio de cada paso intermitente con olor a miedo. Atravesarla suena tan copulante que debieran inventar algún que otro sinónimo petulante para una pronunciación más cordial. Como sonajero constante, sus herrajes penetran las profundidades de los oídos de los mas sordos, imaginarse el roce fetichista de sus componentes promedia un momento inexacto e imaginario, como el pronunciamiento del amor eterno entre dos géneros que pelean por un mismo lugar, cazándose con puñales hechos de palabra y gestos, fatalismo atemporal de esta especie.
El aroma de su piel varia según sus promiscuidades, el olor a la muerte de otra especie satisface la otra, es deliciosa y hasta excitante, otras veces el olor es mas que una simple mezcla química que engaña con sus instrucciones de uso copiadas generalmente del producto de competencia, ayudada por algunas normas de la tradición.
Literalmente se la atribuye las oportunidades al atravesarla, o si es al cerrarla son las realidades mas constantes, incluyendo las pacificaciones del amor.

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